jueves, 25 de abril de 2013

Contaminación lumínica y sonora


En una de las conferencias que mejor recuerdo haber participado, es aquella que hace algunos años impartí para un gran grupo de estudiantes a nivel secundaria, sobre los temas de contaminación lumínica, visual y sonora presente en las ciudades, en un colegio particular.


El objetivo de la misma era el despertar de una conciencia colectiva en temas muy sencillos pero a la vez muy relevantes en las sociedad actual, sobre este tipo de contaminación y las posibles alteraciones humanas causadas por estos factores.


Existen una gran variedad de ejemplos de contaminación, pero antes de abordarlos, será siempre necesario definir de una manera fácil y sencilla la contaminación, y partir entonces de ése concepto.


Pues bien, entendiendo la contaminación como todo cambio indeseable en las características del aire, agua, suelo o paisaje que afecte negativamente a cualquier ser viviente en el plantea, generado por acción o actividad propiciada del ser humano. Otra definición mas técnica puede ser el vertimiento de materia o energía en cualquier estado que afecte el equilibrio de los ecosistemas.


Ahora bien, si definimos contaminación como cualquier vertimiento de materia o energía, podemos entonces deducir que la contaminación no sólo es material sino también puede ser energética (iluminación, radiaciones, vibraciones, sonido) e incluso visual al afectar la armonía de lo visualizado (contaminación visual).


La contaminación por ruido es de las más frecuentes y desestimadas, y se define como el sonido que a determinada intensidad (dosis) y tiempo de exposición puede producir daños (reversibles o no) físicos y psicológicos relacionados con la capacidad de audición, generando reacciones psicológicas o fisiológicas en los individuos.


Los niveles de ruido generan diferentes efectos sobre la población

Estos efectos pueden ser por exposiciones voluntarias (conciertos, eventos deportivos) o por exposiciones involuntarias (tráfico, embotellamiento, aeropuertos); y la afectación al humano se puede resumir en generación de irritación, dolores de cabeza, tensión muscular, mareos o nauseas, cansancio físico general, sordera temporal o permanente, desorientación y hasta enfermedades psicológicas o psiquiátricas. 


En México los niveles LMP (Límite Máximo Permisible) de ruido perimetral están marcados en la NOM-081-SEMARNAT-2004, permitiendo un máximo de 68 dB (decibeles) en el día, y 65 dB en la noche, y son aplicables para el control de ruido principalmente a la periferia de empresas que tienen fuentes fijas de contaminación por ruido. En cambio, en ruido laboral, se establece en la normativa una intensidad de 85 dB constante para un periodo máximo de 8 horas.


El tema de contaminación lumínica se establece como la emisión de luz desde fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de actividades previstas en las zonas de emisión.


Un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior, la utilización de proyectores y cañones láser, la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, la utilización de luces arquitectónicas; generan este problema cada vez más extendido provocando la pérdida del cielo nocturno, desorientación, afectación del estudio astronómico, y es aportador del empobrecimiento cultural de las poblaciones.

Ejemplo de resplandor por contaminación lumínica




Sólo por citar un ejemplo; somos la generación humana con mayor conocimiento de la física espacial a nivel científico, pero con el menor conocimiento astronómico-cultural a nivel poblacional: cada vez reconocemos menos el cielo. Y es que un cielo estrellado no es solo un factor de contemplación, también es útil para efectos de navegación y orientación, agricultura y es factor importante en el desarrollo cultural y científico de los individuos.

 
Vía Láctea visible ante ausencia de contaminación lumínica

Actualmente es poco común reconocer formaciones como las constelaciones o la propia vía láctea, cuando sin duda en la antigüedad eran referentes para la estacionalidad del año y la posición geográfica.

A menudo estos tipos de contaminación son pocas veces valoradas o reguladas pero el efecto sobre la población humana sin duda merece que sea tomada en cuenta no solo por la afectación física o fisiológica que puedan provocarse, sino por la situación de afectación psicológica o el empobrecimiento cultural al que aportan. Por lo pronto les digo que esa fue la aportación que un servidor hizo a nivel secundaria en aquellos estudiantes que me invitaron a exponer: espero que les haya servido a ellos y le despierte al menos la curiosidad a algunos de mis lectores.

La contaminación lumínica afecta el estudio astronómico



Para los curiosos: estos temas de contaminación tienen bastante información disponible el la red y hay libros completos que los abordan. Los temas de aportación visual (que no lumínica) los tocaremos en las siguientes aportaciones a este espacio.