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miércoles, 15 de abril de 2015

De la productividad y el cumplimiento ambiental



Mucho hemos abordado aquí y en otros foros temas como el procedimiento de impacto ambiental en México, su efectividad en cuanto a la evaluación y al seguimiento, y en mi opinión lo poco útil que resulta el ejercicio una vez que otorgados permisos, muchas veces éstos carecen de seguimiento tanto del promovente como de la autoridad revisora.

El procedimiento en sí nace del concepto de impacto ambiental plasmado en la Ley General del Equilibrio ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA): un concepto de prevención, es decir, una evaluación previa al inicio de cualquier operación que se presuma tenga impactos ambientales; y van en un amplio rango: desde remoción vegetal de predios hasta operaciones nucleares o atómicas, con todas las operaciones que se les puedan ocurrir en ese espectro. 

Pues bien, en el reglamento de la LGEEPA en materia de impacto ambiental establece las actividades sujetas al procedimiento federal y sus excepciones (Artículo 5), así como sus exenciones y procedimientos para las mismas (artículos del 6 al 8); asimismo establece los rubros de competencia de los otros niveles de gobierno: estatal y municipal. 

El concepto de la evaluación de impacto ambiental en sí no es malo, considero que es oportuna y muy necesaria una evaluación de este tipo para el desarrollo de cualquier actividad que involucre el medio ambiente como proveedor de materia prima o receptor de bienes servidos, entendiendo estos últimos como las descargas de materia o energía al aire, suelo, agua, cielo o población en general.

La crítica se centra cuando la utilidad de éste concepto se desvirtúa, y esto se da por diversas situaciones: o bien no es bien entendido en su utilidad de autocontención de impactos y no son seguidas las recomendaciones, o no es bien evaluada la actividad y las medidas de prevención (mitigación y compensación) no son adecuadas y en la práctica requieren ser modificadas o mejoradas, o bien el documento queda en sólo eso y no se le da un seguimiento por parte del promovente, o del revisor, o de la misma autoridad. 

Y si a esto se le suma las adaptaciones que algunas autoridades estatales le hacen al concepto, de regulación meramente recaudatoria cuando una actividad ha sido iniciada o se encuentra operando,  se pierde entonces todo el espíritu del concepto de prevención, pues seguramente muchos de los impactos que se pudieron prevenir ya se han efectuado.

Adicionalmente a éstas observaciones se suman una serie de nuevos conceptos de evaluación (o valuación económica) que ya se han discutido en otras entradas en este espacio, que muchas veces no son aceptadas en las evaluaciones por desconocimiento del evaluador, en veces de la metodología de evaluación como en otras de lo que se está evaluando.

Y es precisamente esto último lo que me lleva al centro de discusión de esta entrada, pues a juicio del que hoy escribe la autoridad ejerce de evaluador y revisor, ejecutor de la evaluación de impacto ambiental, y supervisor del seguimiento; cuando debería de ser un especialista calificado quien debería ser responsable tanto del procedimiento de evaluación, como de las medidas propuestas, de su seguimiento y modificaciones necesarias para la efectividad desde el simple ejercicio de su profesión.

Haciendo unas analogías: en el ejercicio de la profesión médica, para la realización de una intervención quirúrgica (cualquiera) no hay una revisión exhaustiva del procedimiento y de las medidas a tomar para llevar a cabo exitosamente la operación: es responsabilidad del médico (calificado, hay que decirlo) llevarla a cabo conforme a los cánones y procedimientos marcados para la misma, y es responsabilidad del paciente una vez dado de alta de seguir con el tratamiento de la manera indicada para su mejoría. Si resultado de una práctica de éste tipo ocurre una situación que deba revisarse por una negligencia médica, entra una comisión reguladora que estudiará el caso y fincará responsabilidades (tanto para el médico como para el paciente, de ser el caso). Pero sólo en la calificación del médico y la revisión de situaciones adversas interviene el gobierno.

Mismo caso en otras profesiones como la ingeniería civil, donde el calculista calificado diseña la estructura a levantar y sólo en casos de eventualidades con la misma, interviene la autoridad para revisar y sancionar: si el calculista es responsable, o el constructor (director de obra), o el promovente de la obra de seguir o no con las especificaciones marcadas estrictamente en el proyecto.

Estas prácticas profesionales permiten una celeridad y eficacia para la ejecución de los respectivos procedimientos; o ¿tendría caso que un médico tuviera que establecer un documento de evaluación de la intervención o el tratamiento, las medidas a tomar y el probable escenario para el mismo, y esperar un período de revisión para que la autoridad competente autorice llevarlo a cabo, no sin antes pedir información adicional del mismo? Si fuera así tuviéramos más defunciones que operaciones, lo podría asegurar.

Es por esto que el caso de la regulación ambiental (el procedimiento de impacto ambiental como ejemplo) es un exceso de regulación, de resultados pobres: el evaluador ambiental somete un estudio, que tiene que ser revisado por la autoridad ambiental en un período de tiempo, que en el mejor de los casos se lleva 60 días hábiles, y si piden información adicional (o no le entienden o quieren ganar tiempo) un periodo de 30 días mas, con facultades para ampliar el plazo por otros 60 días hábiles. Un total de 3 a 7 meses en algunos casos. Ah, y con la facultad de poder negarlo si no les satisface el requisito, lo que lleva a recursos de revisión o bien reiniciar el trámite. Y lo anterior multiplíquelo por cualquier otra dependencia que requiera permisos relacionados: CNA, SEMAR (ley de vertimientos), etc.

¿Y el resultado? un resolutivo condicionado a un seguimiento que pocas veces es efectuado por el promovente o por la autoridad: ejemplos hay muchos en otras entradas de éste blog y en 15 años de ejercicio de éste servidor.

Creo que éste debería ser el camino a seguir para acabar con esta sobreregulación ambiental que cuesta tiempo y dinero a cualquier promovente de cualquier actividad, y que en general es poco efectivo: Las próximas reformas en materia ambiental deberían de contemplar la formación de comités mixtos (gobierno, escuelas, asociaciones civiles) de regulación y arbitraje de PROFESIONISTAS AMBIENTALES que dentro de su ejercicio evalúen las condiciones con las que una actividad debe darse para asegurar la mitigación de impactos ambientales, y que ése profesional  acreditado pudiera ejercer su profesión con responsabilidad, desde el momento de establecer las medidas en un documento rector (ej. el Manifiesto de impacto Ambiental), su seguimiento y modificación de condiciones en caso de requerirlas el proyecto en su ejecución, así como ser el garante del cumplimiento ambiental del promovente ante la autoridad.

Si bien es un cambio mayor, éste no deja de ser necesario, y que pudiera empezar por las entidades federativas. Un profesional acreditado por un ente colegiado mixto, que evalúe y avale un proyecto con sus medidas ambientales planteadas para el mismo, que firme por su seguimiento y efectividad en las diferentes etapas del proyecto, y que sea garante ante la autoridad del cumplimiento ambiental, daría un mejor resultado tanto en cuidado al medio ambiente, como a la productividad de éste país, que tanto le hace falta.






martes, 28 de mayo de 2013

El Universal - - Emite Semarnat reforma a ley de residuos

En días pasados, se ha mencionado en este espacio la importancia de la reducción en la fuente de residuos, así como la correcta interpretación de la legislación para catalogar los residuos peligrosos de acuerdo a las normas técnicas que los regulan. 

El día de hoy se informa, como parte de las reformas a las leyes ambientales vigentes en nuestro país (México), que se ha emitido un decreto favoreciendo el reuso, reciclaje y utilización de los residuos en el manejo de los mismos.

Este decreto es aplicable en los tres órdenes de gobierno, estableciendo el deber de  modificar las legislaciones locales (estatales y municipales) de tal forma que se asegure el desarrollo y ejecución de estas medidas decretadas.

Estas reformas favorecen la visión de las opiniones aquí publicadas sobre la importancia de éstos temas,sin embargo se tendrá que estar expectantes de la visión de los legisladores locales sobre la interpretación de los conceptos de reducción, reuso y reciclaje.

Sin embargo, estos conceptos aquí mencionados: la correcta categorización de residuos peligrosos, y las acciones de reducción en la fuente, ganan aún mas relevancia con esta reforma. 

Ver la información publicada en el periódico eluniversal.com.mx.


El Universal - - Emite Semarnat reforma a ley de residuos


La separación de residuos sólidos favorece el reciclaje

viernes, 24 de mayo de 2013

La minimización de residuos en la fuente

Un tema poco contemplado en las empresas es la minimización de residuos en la fuente, y no he querido partir de otras "soluciones" alternativas a los residuos tales como destinos alternativos de reuso o reciclaje,... a menudo conocidas como las R's de residuos.

Pirámide de gestión de residuos

Después de la prevención o la preservación, la reducción de residuos es el concepto mas importante a atender en materia de residuo por parte de un profesional ambiental. Esto significa que todos los esfuerzos en materia de gestión de residuos deben de estar liderados por el profesional ambiental para la reducción en la fuente, pero esto involucra el enfoque de producción para lograr el objetivo.

Y es que contrario a lo que puede parecer, el residuo debe de tratarse como un subproducto. 

Es un subproducto que para su generación se compra materia prima, se transporta, se almacena, se procesa y se le invierten recursos de transformación tales como energía, personal, agua y otros recursos o materia prima, para posteriormente examinarlos, acopiarlos, almacenarlos, transportarlos y disponerlos. Y en cada fase se le invierte una cantidad de dinero que debe ser medida, y por supuesto eficientizada.

La producción cuesta, ya sea que utilicemos nuestros recursos para el producto o para generar residuos. Y aún cuando podamos obtener de la venta de los mismos una ganancia que pueda cubrir los costos asociados de la producción (residuos incluidos) siempre serán mayores las utilidades en la medida en que eficienticemos mejor nuestros procesos para el uso de los recursos en la producción de mas producto, y menos en la generación de residuos.

Volviendo al esquema teórico de la caja de procesos, la producción de materia prima y energía en productos,siempre tendrá que dar (por termodinámica) producto y subproductos. Pero en medida de que se pueda adoptar una eficiencia en los procesos, siempre se deberá de tender a minimizar la corriente de subproductos (en este caso pueden contar los residuos) así como las corrientes entrópicas (que podemos definir de manera sencilla para este escrito, como energía de desecho, mal utilizada o malgastada).

La eficiencia en la materia de generación de producto, dará una mejor producción del eje del negocio, Generando valor al proceso. Y por física elemental, una menor generación de residuos y sus minimización de gastos asociados de manejo, acopio, transporte, almacenamiento y disposición final.

Por estos sencillos conceptos, la reducción en la fuente de residuos de cualquier índole dará lugar a un mejor aprovechamiento económico dentro de un negocio, y es el primer eslabón en la cadena del manejo de residuos que un ingeniero ambiental debe abordar en sus procesos a cargo.

Y por que no, deberá ser motivo de desconfianza en sus capacidades cuando esto no es así.